Una mañana a tus pies

Llueven besos de colores de un clavel, y fantasias que no existen si no te pueden ver,
duermen rosas en tu almohada y en tu piel, en un instante que recuerdo tus ojos bellos color miel.
Se enciende el fuego y me quema el corazón, en un abrazo que te extraña, en una rima en tu ilusión.
Por ti hoy vivo lo que quiero y lo que soy, por ti me duermo en las noches con sonrisas en tu voz.

Y así, queriendo verte caminando hacia mí,
te voy perdiendo entre mis dedos,
y van escribiendo lo que siento, hoy que ya no estás aquí.

Pero estás en la lluvia y en los días que te vi,
y al final en esos besos que en tus pies van a existir,
y si me ves, siempre estaré recordando que viví,
lo mejor de mi vida junto a ti.

Y volveré a nacer bajo tu cielo, respiraré el aroma de tu pelo,
y tal vez una mañana a las cinco horas y un poco más
te encontraré en mis sueños y volveremos a vivir.
Siempre.




                                                             Mauricio de la Rosa García, Copyright ©

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

En tus brazos volver a dormir.

...Y nada.

Lluvia en un punto final.