Apostemos el amor.
Y cuando el mar decida reflejar tu luz, será que el sol eligió ser tu sombra para brillar un poco más. Y si te vas, cuidado que el cielo va atrás, con cada nube que baja y sube queriéndote besar. Pediré entonces al suelo y a la luna que hoy retraten tu figura, mientras juego a delinear con mi nariz tus travesuras. Y tomaré un descanso si me ves con ojos sabios, mientras pierdes la razón y me dedico a conquistarte con mis labios. Hoy mírame con celos y avaricia mientras me hago dueño de tu ser y tu sonrisa. Mauricio de la Rosa García, Copyright ©