Juzga un corazón
Disculpe usted querida dama que en apresurarme he hecho mal,
esperaré ahora al que ha mandado,
y tal como al Padre escucharé en un recital,
estoy aquí y dejo ver que entenderé lo que él ha designado.
Que a la vida no apunte tan solo con un dedo,
Y me lo dice usted que salió cantando entre las almas,
que abra los ojos y no me niego,
y que vea que el sol no solo brilla en las mañanas.
Sé que tengo que cantar y agotar mi repertorio,
y que sin mirar atrás correr sin aflicciones.
Salir y limpiar mi corazón de tanto agobio,
que me frena y no me deja liberar las tentaciones.
Y la miraré de frente y acariciaré sus labios rojos,
y tal vez un beso me diga lo que sintió,
un instante nuestro y su belleza ante mis ojos,
disculpe lo perfecto pero así un amor nació.
Y quizás un fuerte llanto de emoción,
el destino en sus manos, yo no tengo apuro,
y aún si pasaran los años sin razón,
acá hay un corazón que late rápido y muy duro.
Yo no quiero ser el diablo y mucho menos un mal juez,
quiero sentir un amor y como tal profundo,
no me juzgue usted a mí, ni me mire de revés,
no quisiera evitarla pues dese cuenta, hoy para siempre entro en mi mundo.
aayy me encantoooo en serio!
ResponderEliminarDéjeme decirle que usted me ha dado una buena respuesta, que quizás no esperé pues lo mio fue una simple propuesta. Que he logrado ver lo que esperaba, que he esperado tanto que sus ojos abra, que mis palabras son ciertas no lo voy a defraudar, que con sus sueños construya un barco y empiece a navegar. Fabrique nuevas sonrisas e ilusiones y deje las que ya están muertas, aproveche que el camino aun es largo, aproveche que Dios toco su puerta.
Esperanza
EliminarTenga usted muy buenos días,
La saluda un viejo amigo.
Anduve perdido en noches frías,
Y llevé unos versos conmigo.
Ha pasado tanto tiempo desde que nos escribimos,
desde que usted pinto palabras que inspiraron mis mañanas.
Quería saber si sabe algo del señor juez que conocimos,
No lo he visto por las calles ni asomado a las ventanas.
¿Hay sentencia o decisión sobre nosotros?
¿Ha soñado, como yo, que nos querían encontrar?
¿Hay tal vez una esperanza o caminos muchos otros?
¿O es que usted y yo a ese cielo, jamás vamos a entrar?
Cuénteme si tiene noticias,
o si tenemos que esperar.
Han pasado ocho años sin primicias,
me encantaría volver a comenzar.
Me despido bella dama,
que tenga una vida excepcional,
un corazón que ríe y ama,
Y una sonrisa incondicional.